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unos segundos después su sexo se retorcía como poseído restregándoseme en la cara e introduciéndose el consolador a marchas forzadas. Unos segundos después sus músculos se relajaron y pude sacar la cabeza de entre sus piernas, aquella sonrisa angelical afloraba si cabe aun mas intensa en símbolo de agradecimiento. Me incorpore y regrese al asiento, nuestros ojos se clavaron y nuestros labios fueron acercándose lentamente hasta tomar contacto en un beso que sin dejar de ser apasionado, esta vez había tomado mas sabor a aun beso lleno de ternura y dulzura.